El eterno retorno de Nietzsche

aplicado al entrenamiento mental en pádel

Por: Daniel Amat. MCA Master Coach Ontológico CAEC, Coach deportivo

¿Y si tuvieras que jugar este partido para siempre?

Imaginá por un momento que después de terminar el partido de hoy, volvés a vivirlo exactamente igual. Cada punto, cada error, cada acierto, el clima, el cansancio, la actitud con tu compañero… todo.
Y que después de eso, lo jugás otra vez.
Y otra vez.
Y otra vez.
Así hasta el infinito.

Friedrich Nietzsche llamó a esto el eterno retorno. No era una profecía cósmica ni un capricho filosófico. Era un desafío. Una pregunta que puede cambiarte la vida:
¿Estás viviendo de una manera que querrías repetir para siempre?

El pádel, la vida y el partido eterno

Traigamos esta idea a la cancha.
Muchos jugadores esperan el partido perfecto o la competencia soñada. Pero ¿qué pasa si esta es la experiencia que vas a repetir por toda la eternidad?
¿Qué actitud estás eligiendo mientras jugás?
¿Qué emociones te dominan cuando errás un smash?
¿Qué decís (o no decís) cuando tu compañero comete un error?
¿Cómo te tratás a vos mismo después de perder un punto clave?

Nietzsche te propone que elijas vivir (y jugar) de una manera que te haga decir:
“Sí, acepto este partido. Con todo. Lo volvería a jugar mil veces.”

El entrenamiento mental como llave del eterno retorno

En el pádel, como en la vida, no podemos controlar todo. Hay bolas que rozan la cinta y se quedan de tu lado, rivales que no paran de apretar, o días donde las piernas no responden.
Pero sí podemos elegir cómo respondemos.
Y ahí entra el entrenamiento mental.

¿Qué necesitamos entrenar para aceptar el partido eterno?

Presencia plena
Jugá cada punto como si fuera el último… o el primero de millones que vendrán iguales. Estar presente hace que cada momento sea valioso.

Amor fati (el amor al destino)
Abrazá cada situación del partido: el calor, el viento, el error. Todo es parte del juego. El Superjugador de Nietzsche (nuestro ÜberPadelista, si querés) no se queja: acepta y se adapta.

Actitud consciente
Jugá como si pudieras elegir esa actitud para siempre.

¿Querés ser el jugador que se frustra y baja los brazos?

¿O el que sonríe, anima y sigue?
Preguntate: ¿Qué huella dejo en este partido eterno?

Responsabilidad radical
Nietzsche dice que el Superhombre crea sus propios valores. Nosotros, como jugadores, podemos crear nuestras propias reglas internas: respeto, esfuerzo, alegría, aprendizaje. No importa el resultado: importa quién sos mientras jugás.

¿Cómo se entrena esto en la práctica?

Visualización del partido eterno
Antes de competir, cerrá los ojos y preguntate:
Si este partido se repitiera por la eternidad, ¿cómo me gustaría sentirme y actuar?
Diseñá la actitud.

Sentila en el cuerpo.

Imprimila en tu mente.

Anclajes de presencia
Usá respiraciones profundas antes de cada saque para recordarte:

Estoy acá. Este punto merece lo mejor de mí.

Diálogo interno poderoso
Frases como: “Acepto este punto tal como es” o “Juego para honrar este momento” pueden ayudarte a mantener la filosofía del eterno retorno en cada acción.

En resumen:

Nietzsche nos desafía a vivir y jugar de una manera que elegiríamos repetir eternamente.
No se trata de ganar siempre. Se trata de elegir cómo vivir el proceso, amar cada instante y hacer de cada partido una obra de arte que volverías a crear sin arrepentimientos.

En pádel, como en la vida, el verdadero éxito es poder mirar atrás (o adelante, al infinito) y decir:

“Sí, jugaría este partido de nuevo.”

Reflexión final para tus entrenamientos y tu vida:
¿Qué estás eligiendo hoy que repetirías mil veces?