Cómo Poner en Práctica las Herramientas para Manejar la Presión

  1. Crear un Entorno Seguro para Practicar

Descripción:

Antes de implementar estas herramientas en situaciones reales, el jugador debe sentirse libre de experimentar y equivocarse sin miedo.

Estrategia:

Diseñar sesiones específicas de entrenamiento para practicar el manejo de la presión, enfocándose en la exploración y no en el resultado inmediato.

 

Ejemplo:

Dedicar 15 minutos al final de cada entrenamiento a ejercicios de simulación de presión, como jugar puntos decisivos con reglas modificadas, donde el error sea parte del aprendizaje.

 

  1. Incorporar el Reconocimiento y Aceptación como Rutina

Descripción:

Transformar el reconocimiento de las sensaciones corporales en un hábito diario.

Estrategia:

Practicar mindfulness durante 5 minutos antes de entrenar o competir.

Usar un diario para registrar cómo se sintieron antes y después de cada sesión.

Ejemplo:

Antes de cada sesión, un jugador puede cerrar los ojos, respirar profundamente y realizar un escaneo corporal para identificar tensiones. Luego, anotar en su diario: «Hoy sentí presión en el cuello, pero la manejé con respiración profunda».

 

  1. Diseñar Rutinas Específicas con Propósitos Claros

Descripción:

Cada jugador necesita personalizar sus rutinas para que sean relevantes y efectivas.

Estrategia:

Trabajar con el jugador para identificar gestos, frases o acciones que le generen confianza.

Practicar estas rutinas bajo condiciones de estrés leve para consolidarlas.

Ejemplo:

Si un jugador encuentra calma ajustando su pala antes de un saque, se puede incorporar este gesto como parte de su preparación pre-partido.

 

 

  1. Reforzar Mediante Retroalimentación Positiva

Descripción:

Celebrar cada pequeño progreso ayuda a reforzar la confianza del jugador.

Estrategia:

Grabar videos de las sesiones y destacar momentos en los que el jugador gestionó bien la presión.

Felicitar por avances concretos, como mantener la calma después de un error.

Ejemplo:

Revisar un video juntos y decir: «Mira cómo respiraste y tomaste tu tiempo antes de ese saque. Eso es un gran paso hacia adelante».

 

  1. Integrar Herramientas en Escenarios Reales

Descripción:

Aplicar las herramientas aprendidas durante el entrenamiento en competencias.

Estrategia:

Preparar un plan previo a cada partido que incluya rutinas y estrategias de control.

Reflexionar después de la competencia para ajustar y mejorar.

Ejemplo:

Antes de un torneo, el jugador puede planificar:

«Cuando sienta presión, usaré mi rutina de calma (respiración y ajuste de la pala)».

Luego, analizar si funcionó o necesita ajustes.

 

Evaluación y Ajuste

Seguimiento por Parte del Entrenador

Descripción:

Evaluar periódicamente qué herramientas funcionan mejor.

Estrategia:

Registrar mejoras mediante videos, cuestionarios y notas de entrenamientos y competencias.

Identificar patrones en cómo el jugador reacciona ante situaciones de presión.

 

Autoevaluación del Jugador

Descripción:

Fomentar la reflexión personal sobre el proceso.

Estrategia:

Reflexionar después de cada partido sobre qué herramientas fueron más efectivas.

Ajustar rutinas según las necesidades y sensaciones del jugador.

 

Refinar el Plan

Descripción:

Asegurarse de que las estrategias sean flexibles y evolutivas.

Estrategia:

Revisar las rutinas junto al jugador cada mes.

Introducir nuevas técnicas según el progreso.

 

Reflexión Final y Plan de Acción

La presión puede ser tu aliada si aprendés a gestionarla. Cada paso que des hacia su reconocimiento y transformación te permitirá desarrollar tu potencial pleno en el juego. Recordá que este es un proceso de aprendizaje constante, y cada avance es una victoria. Entrenadores, acompañen con paciencia y creatividad para ayudar a sus jugadores a encontrar su propio camino.

Próximo Paso:

Incorporá estas herramientas en tu rutina semanal y evaluá su impacto en tu confianza y rendimiento. Ajustá y evolucioná a medida que avances. La clave está en la constancia y el compromiso.

 

«La presión no es el enemigo, es el catalizador que te impulsa a descubrir de qué estás hecho».