Ejercicios Prácticos

Ejercicio Básico:

Reconocer y Aceptar la Presión

Descripción:

Durante una sesión de entrenamiento, pedí al jugador que identifique un momento en el que sienta presión.

Acción:

Detener la práctica en cuanto el jugador experimente una situación estresante.

Pedirle que cierre los ojos, respire profundamente tres veces y enfoque su atención en su cuerpo.

Hacer preguntas específicas:

¿Dónde sentís la tensión? (Ej.: en el pecho, la mandíbula, el abdomen).

¿Qué pensás en este momento?

¿Qué emociones están presentes?

Propósito:

Aumentar la consciencia sobre cómo la presión se manifiesta en el cuerpo, mente y emociones.

Ejemplo Ampliado:

Imaginemos que el jugador está entrenando tiros al ángulo y debe lograr cinco aciertos consecutivos. En el tercer intento, comienza a fallar y muestra señales de frustración. Detenemos la actividad y aplicamos el ejercicio. El entrenador puede guiar al jugador diciendo:

«Cerrá los ojos y conectá con tu respiración.

¿Qué notás en tu cuerpo?

¿Está tu respiración agitada o superficial?

¿Sentís tensión en algún lugar?

Observá todo sin criticarte.»

Con práctica, este reconocimiento se convertirá en una habilidad automática.

 

Ejercicio Intermedio:

Crear una Rutina de Calma

Descripción:

Diseñar junto al jugador una rutina previa que le permita enfocarse antes de momentos clave, como un partido o un punto decisivo.

Acción:

Elegir un gesto o actividad breve que le transmita tranquilidad (por ejemplo, ajustar la empuñadura, rebotar la pelota tres veces o una frase motivadora).

Practicar la rutina al inicio de cada entrenamiento y antes de puntos críticos.

Propósito:

Crear un anclaje emocional positivo para reducir la tensión y enfocar la mente.

Ejemplo Ampliado:

Un jugador que se pone ansioso antes de sacar puede crear una rutina de respiración: inhalar profundamente, ajustar la pala y repetir mentalmente «tranquilo y confiado». El entrenador lo anima a usar esta rutina cada vez que saque bajo presión para convertirla en hábito.

 

Ejercicio Avanzado:

Simulación de Escenarios

Descripción:

Recrear situaciones de alta presión en un entorno controlado para entrenar respuestas más efectivas.

Acción:

Diseñar ejercicios como jugar un tie-break decisivo, competir contra rivales más fuertes o establecer objetivos desafiantes con tiempo límite.

Observar las reacciones del jugador y registrarlas (gestos, palabras, posturas).

Analizar juntos lo que ocurrió, identificando áreas de mejora.

Propósito:

Desensibilizar al jugador frente a momentos de presión y fortalecer su confianza.

 

Ejemplo Ampliado:

Simular un escenario de partido en el que el jugador está 5-6 abajo en un tie-break. El entrenador introduce distracciones como ruido o comentarios críticos para aumentar la tensión, luego analiza cómo reacciona el jugador. En cada repetición, se trabaja en ajustar sus pensamientos y acciones.

 

Herramientas para el Entrenador

Test Inicial:

Diseñar un cuestionario con preguntas como:

¿Qué sentís cuando estás bajo presión?

¿Cómo manejás los errores en un partido?

¿Qué hacés para calmarte en momentos tensos?

Seguimiento Periódico:

Registrar el manejo de la presión mediante:

Videos de entrenamientos.

Notas sobre situaciones críticas.

Charlas post-entrenamiento para reflexionar.

Guía de Preguntas:

Incorporar preguntas específicas como:

¿Qué estrategias usaste hoy para manejar la presión?

¿Qué podés mejorar para la próxima vez?

Estrategias de Control

Mental:

Prácticas de mindfulness para enfocar la atención en el presente.

Emocional:

Reencuadrar pensamientos negativos con afirmaciones positivas como «Estoy preparado para este momento».

Físico:

Relajación muscular progresiva: tensar y relajar cada grupo muscular para liberar tensiones.

Aplicaciones en Escenarios

Entrenamiento:

Introducir gradualmente ejercicios que simulen tensión competitiva para entrenar reacciones controladas.

Relación con la pareja de juego:

Fomentar una comunicación abierta sobre expectativas y frustraciones. Establecer metas compartidas.

Competencia:

Preparar rutinas previas al partido que incluyan respiración profunda, visualización positiva y enfoque en metas claras.

 

Reflexión Final y Plan de Acción

La presión no es tu enemiga; es una señal de que estás comprometido. Aprender a gestionarla requiere tiempo y práctica, pero al hacerlo, estarás más preparado para enfrentar cualquier desafío.

Recordá:

Cada paso que das para entrenar tu mente te acerca a un rendimiento más libre y poderoso. Próxima entrega:

¡Ponemos en práctica estas herramientas!